Bye Madrid….un nuevo inicio*
Tuve un diario durante 10 años, desde los 11 hasta los 21; en él escribí cada día lo que se me pasaba por la cabeza y lo que ocurría. Si a veces no podía dejar plasmado mis momentos porque me iba de excursión o porque no tenía tiempo, lo memorizaba para que no faltara ni una sola memoria relevante. Desde mi primer beso a mis primeros ascensos a volcanes, desde mis primeras presentaciones a mi primeras borracheras, todo estaba narrado con lujo de detalles en un hábito religioso que me ayudaba a poner todo en perspectiva, día tras día sin falla ni una vez. 
Con los años las cosas fueron mas naturales y mi capacidad para sorprenderme y/o ordenar eran menos necesarias que las de trabajar, así que decidí en cierto punto dejar de lado esta habilidad. Lastimosamente, el grueso de estas memorias las tiró mi madre a la basura por error una vez que quiso limpiar mi habitación una vez que volví de visita a Guatemala…PUTADA, pero como la vida misma vamos. 
Anyway, usaré este nuevo viaje para reactivar este hábito luego de 12 años. Lo único es que aunque está de moda ser un cotilla por tweeter y decir si lo que cenaste tiene relación al olor del pedo que te acabas de tirar, no me veo yo en capacidad de chafardear porque si. Hay que considerarse importante para hacer perder el tiempo en nimiedades. Aunque igual puede ser una liberación, ya que cuando te vuelves mayor decir lo que piensas es más difícil porque todo es un drama si no te comportas como tal. 

Bye Madrid….un nuevo inicio*

Tuve un diario durante 10 años, desde los 11 hasta los 21; en él escribí cada día lo que se me pasaba por la cabeza y lo que ocurría. Si a veces no podía dejar plasmado mis momentos porque me iba de excursión o porque no tenía tiempo, lo memorizaba para que no faltara ni una sola memoria relevante. Desde mi primer beso a mis primeros ascensos a volcanes, desde mis primeras presentaciones a mi primeras borracheras, todo estaba narrado con lujo de detalles en un hábito religioso que me ayudaba a poner todo en perspectiva, día tras día sin falla ni una vez. 

Con los años las cosas fueron mas naturales y mi capacidad para sorprenderme y/o ordenar eran menos necesarias que las de trabajar, así que decidí en cierto punto dejar de lado esta habilidad. Lastimosamente, el grueso de estas memorias las tiró mi madre a la basura por error una vez que quiso limpiar mi habitación una vez que volví de visita a Guatemala…PUTADA, pero como la vida misma vamos. 

Anyway, usaré este nuevo viaje para reactivar este hábito luego de 12 años. Lo único es que aunque está de moda ser un cotilla por tweeter y decir si lo que cenaste tiene relación al olor del pedo que te acabas de tirar, no me veo yo en capacidad de chafardear porque si. Hay que considerarse importante para hacer perder el tiempo en nimiedades. Aunque igual puede ser una liberación, ya que cuando te vuelves mayor decir lo que piensas es más difícil porque todo es un drama si no te comportas como tal. 

3 months ago